Sin duda uno de los síntomas de la precariedad en el empleo juvenil que actualmente padece nuestro mercado laboral propicia estas situaciones en las que, estudiantes o recién titulados, están haciendo bajo la apariencia de prácticas curriculares o becas, la ocupación de puestos de trabajo.

La primera pregunta que debes hacerte es si tus practicas curriculares o tu beca se ajusta a la regulación de dichas actividades. Para ello debes analizar en primer lugar si tienes firmado un convenio de prácticas con la entidad educativa correspondiente, y (lo más importante) si ese convenio se cumple. En segundo lugar es conveniente analizar el carácter de las tareas que realizar, es decir, si se trata de un trabajo formativo o si sustituyes a un trabajador. Asimismo será relevante ver si tus tareas están supervisadas por un tutor dentro de la empresa. Por último es importante responder a otros signos aparentes de que no se trata de un convenio formativo, como son la realización de horas extras, turnos nocturnos, tareas con un elevado carácter autónomo, etc…

Si de lo anterior se desprende que exista una relación laboral, puedes proceder a denunciar se perciben menos de lo que cobra un trabajador que realiza las mismas tareas (una reclamación de cantidad) o bien que la empresa ha decidido terminar el convenio de prácticas de forma unilateral (despido). El plazo para la primera reclamación será de un año después de terminar las prácticas y se puede reclamar el dinero que no se haya cobrado en el último año. En el caso de la reclamación por despido, el plazo es de 20 días hábiles (sin contar sábados, domingos y festivos), a comenzar desde el día después de la comunicación del fin del trabajo.

Por último, previamente a denunciar, te recomendamos que obtengas documentos que la acrediten, tales como:

  • Acuerdo o convenio para la concesión de la beca donde se especifiquen las condiciones a cumplir.
  • Justificantes de los pagos recibidos
  • Órdenes de la empresa (muy importante) que acrediten la relación de laboralidad tales como correos electrónicos, mensajes de texto, registros de llamadas a horas inusuales, etc…
  • Elementos internos que la empresa te haya dado tales como uniformes, acreditaciones, etc…
  • Pruebas de realización de la actividad como recepción de pedidos o albaranes, redacción de mail o informes, gestiones con clientes, etc…

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