La respuesta es afirmativa, incluso si no se encontrara en una situación legal en España, ya que el único requisito para interponer la demanda de divorcio es demostrar que nuestro domicilio habitual se encuentra en España, situación que se acredita mediante el empadronamiento.

Es habitual que personas de otras nacionalidades que vienen a España (generalmente por motivos laborales) suelen dejar en sus países de origen a su cónyuge, relación que tas un tiempo separados acaba por deteriorase.

Dada la dificultad y coste que puede tener el hecho de volver a su país para divorciarse, el ordenamiento jurídico español permite interponer dicho procedimiento de divorcio ante la jurisdicción española. Todo ello de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 3 del Reglamento (CE) 2201/2003 del Consejo del 27 de noviembre del 2003.

No obstante, que conozcan los tribunales españoles no quiere decir que se aplique la legislación española, ya que si ambos cónyuges fueran de la misma nacionalidad (distinta a la española), el Juez, según el artículo 107.1 del Código Civil, deberá aplicar la ley nacional común de ambos cónyuges, decidiendo sobre la custodia de los hijos y también sobre las cuestiones de alimentos.

Si deseas, puedes consultar tu caso sin ningún compromiso a través de nuestro formulario de contacto.

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